Una de las principales conclusiones que aporta el estudio “Jóvenes Españoles entre dos siglos 1984-2017” es la presencia de un fenómeno de generalización de las prácticas de ocio entre los jóvenes: la mayoría de ellos coincide en gustos y preferencias, una uniformidad que confirma la existencia de una “cultura del ocio” variada y muy asentada.
Las tecnologías digitales se presentan como un elemento inherente a esta cultura del ocio, un verdadero rasgo diferencial de esta generación de jóvenes que, a diferencia de las anteriores, confieren una importancia menor a las salidas nocturnas (ir a bares y discotecas) y mayor al deporte y a las prácticas de ocio que se realizan en el hogar (ver series o películas, contenidos en YouTube, etc.).