Una investigación sobre el impacto de las desigualdades de género en los usos del tiempo.

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Diferencias de género en el uso del tiempo de la juventud Iberoamericana

Autores: Patricio Olivera y Jorge Cadenasso

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La presente investigación se orienta al análisis de las diferencias sustantivas en el uso del tiempo de hombres y mujeres jóvenes de la región. El uso del tiempo es una de las dimensiones donde las diferencias de género se hacen particularmente evidentes, ya que se dan importantes asimetrías en cuanto a la carga de trabajo que asumen hombres y mujeres en su vida diaria. En la publicación se abordarán las diferencias de género observadas en la distribución del trabajo remunerado y no remunerado, la influencia de variables como el nivel de ingresos, la educación o las percepciones culturales para explicar dichas diferencias y finalmente, las consecuencias en términos de desigualdad socioeconómica y subordinación que esto tiene para las mujeres.

La distribución del tiempo en los hogares no está determinada sólo por el género, sino también por el nivel de ingresos. 

Las mujeres, al tener que dedicarse a lo doméstico pierden potencial experiencia en el trabajo remunerado, con la consiguiente desventaja que esto significa en términos de ingresos y autonomía. 

La CEPAL afirma que la desigualdad de género tiene sus raíces en el sistema patriarcal que impera en las familias y que también domina la esfera pública. 

 Las mujeres en América latina se han ido integrando al mercado laboral en las últimas décadas, «no obstante, este proceso no ha significado una mayor participación de los hombres en el trabajo doméstico y de cuidados. Esto supone que en términos de carga total de trabajo (remunerado + no remunerado) los hombres de 20 a 24 años trabajan alrededor de 6 horas semanales menos que sus pares femeninos; mientras que en el siguiente grupo etario (25 a 29 años), los hombres trabajan hasta 10 horas menos que las mujeres. La carga de trabajo que experimentan especialmente las mujeres hace que muchas de ellas no tengan tiempo suficiente para su proyección profesional, pero también para su autocuidado.  

 Si las mujeres ya sufren una exclusión por su género que les restringe sus posibilidades de desarrollo futuro, aquellas jóvenes provenientes de los sectores de menor ingreso son doblemente excluidas debido a su falta de recursos económicos; aún más entre las mujeres que viven en zonas rurales; debido a las conocidas deficiencias en el ámbito de la educación para los sectores de menores ingresos, la educación no siempre significa para las mujeres una verdadera herramienta para mejorar su desmedrada situación. 

Con respecto al tiempo libre, no es una sorpresa concluir que los hombres gozan de más horas de ocio que las mujeres, aunque es cierto que para ambos sexos esto va cambiando a medida que pasan los años, pues el paso a la adultez conlleva el asumir nuevas responsabilidades que demandan tiempo, tales como el ingreso al mercado laboral o formar una familia. 

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